Constelaciones sistémicas
Las CONSTELACIONES SISTÉMICAS no solucionan los problemas sino que cambían la mirada.
El sagrado árbol
La memoria es inherente a la naturaleza.
Todos los organismos, incluidos los humanos,
hacen uso de una memoria colectiva
y contribuyen a ella.

Las CONSTELACIONES sistémicas amplían la mirada neutra e inclusiva, que no juzga, a todos y cada uno de los miembros de un sistema; a todos los abraza por igual.
Todos tienen un lugar; cada cual, el suyo. Nadie sobra, nadie falta. Sin uno solo de ellos, el sistema no sería el mismo.
Todos dieron y recibieron lo que, en ese momento, podían dar y recibir.
Más allá de ellos, la Vida. La Vida a través de ellos.
Las Constelaciones no “solucionan” los problemas de un sistema. Las Constelaciones cambian la mirada. Dan un lugar en el corazón.
La nueva mirada es el cambio.
INCLUIR, DAR EL LEGITIMO LUGAR, DAR Y RECIBIR
Las Constelaciones sistémicas me han aportado consciencia de mis ancestros, de lo que marcha y de lo que perdura; de lo que, sin sentido, hacemos perdurar. La visión clara, reconfortante, de que en todos los sistemas hay de todo. Ninguno es mejor que otro.
Con las Constelaciones, me llegó el abrirme a que emociones ajenas transitasen mi cuerpo y así descubrir, sentir y abrirme al tránsito de las mías propias. Me han permitido entrar en contacto con la emoción y su expresión. También con la universal pertenencia en armonía.
Sin duda, durante estos más de 14 años, han sido un gran regalo. Un tesoro. Todas y cada una de ellas.
Cautivada desde el primer día por esta dinámica, he sido asidua participante con diferentes facilitadores durante años.
Desde aquí, agradecer a SUSANA VICENTE MONTALBÁN todas y cada una de las constelaciones que he compartido con ella durante estos años. Decenas y decenas. Agradecer la sencillez.
Formada durante tres años de mucho más que de Constelaciones por MIGUEL DÓNIZ. Agradecer profundamente también TODO lo aprendido, lo visto y lo no visto, lo dicho y lo no dicho. Sobre todo, la lección de humildad en cada encuentro y, por supuesto… esas coreografías únicas y mágicas que tanto sanan.
A ambos, gracias por tantas y tantas cosas aligeradas. Gracias por haberme acompañado en el camino de permitirme recibir la Vida entera de todos y cada uno de los que me precedieron y, así, poderla transmitir hacia delante.
Gracias a todas las personas
que “me han prestado” su alma por un ratito.
A todos quienes contuvieron la mía
para permitir su plena expresión