Ana Sesma Nuez
Meditación

Meditación

Meditación

¿Qué tiene el viaje interior
que tanto fascina, que tanto atrae?
Puertas cerradas esperando mostrar
demonios personales y tesoros maravillosos.
…Ítaca…

 

La meditación, el regreso a casa

Meditación, el regreso a casa

Meditar es parar. Abandonar cualquier compulsión por hacer, por modificar, por controlar. Meditar es acoger todo lo que aparece en cualquiera de mis envolturas -física, energética, mental, emocional, espiritual-. Meditar es abrir los ojos silenciosos y ver. Contemplar. Abrazar en silencio todo “ruido” que emerja. Decir “sí” a la Vida tal cual es.

Meditar es parar. Dejar la periferia y recogerse hacia el centro. Descubrir el punto central. Sentarse en él. Acomodarse en el ojo del huracán y contemplar todo movimiento. Sentarse en el propio trono interno, en la cálida cueva del corazón y permitir que el vendaval continúe fuera.

Meditar es abrirse a sentir. Y descubrirse. Descubrirse Ser.

 

El camino de la meditación

El camino de la meditación

El camino de la meditación. El regreso a casa. El descubrimiento del propi@ testigo, de la espectadora de mí misma.

Con la práctica regular de la meditación, fui dándome cuenta del “lugar” al que me llevaba. Más que un lugar, una “textura”. Presencia.

Y, con sorpresa, hallar, en circunstancias convulsas, la posibilidad de permanecer centrada, ecuánime, internamente silenciosa. Sumergida en un océano consciente. El océano de Consciencia en el que todos nadamos, habitándolo en algunas afortunadas ocasiones.

La Meditación me aporta calma interna, mayor energía y vitalidad, mayor resistencia y concentración, la posibilidad de mantenerme serena, de ver las situaciones con objetividad, de colocarme en el lugar de otro y comprender. Capacidad de vivir el dolor desde la paz interior, sin resistencia, sin buscar escapatorias, sin huir de él, sintiéndolo de manera equilibrada y armoniosa. ¿Es esto lo que llaman templanza? Vivir, vivirme.

Con la Meditación, se ha amplificado la sensación de formar parte de algo más Grande. A pesar de seguir buscando con curiosidad casi infantil la explicación a las cosas, la mirada que descubre con asombro los aspectos misteriosos y mágicos de la Vida está muy presente.

Trasladado a nivel social, tal vez si muchas gotas de este Océano que nos contiene vamos haciendo este cambio hacia la consciencia, la apariencia de este océano cambiará. Se dulcificará. Su Esencia es inalterable.

 

Siento que sentarme junto a alguien que comienza a meditar y acompañar en el camino de regreso a ese hogar silencioso y acogedor es lo más re-evolucionario que puedo hacer.

 

 


 

Regresa al hogar silencioso con la meditación